El
arte tiene un atractivo especial a
la hora de decidir nuestro destino
turístico. Hay lugares en el mundo que son invadidos día tras día por
contar con los museos más
reconocidos en los cuales, se exponen, las obras
de arte que son íconos inconfundible de nuestra cultura.
El
debate está planteado para este 2015, donde los principales museos del mundo
consideran cambiar la forma en que administran el ingreso de sus visitantes.
Ir
a Francia y no visitar el Louvre es casi un pecado, como lo es ir
al Vaticano y no visitar la Capilla Sixtina o museos de la talla
del Museo del Prado o los existentes
en otras ciudades del mundo, tal
como pasa en Madrid, París, Londres,
Roma, Florencia, Nueva York, etc.
Las
autoridades del Consejo Internacional de Museos (ICOM por sus siglas en inglés)
se plantean este desafío que incluye, no sólo los aspectos de conservación de
las obras de arte o las estructuras
edilicias de los propios museos, sino el hecho que, en los museos donde la
cantidad de personas por minuto es abrumadora, los espectadores no cuenten con
el tiempo y la predisposición necesaria para poder apreciar y contemplar las
obras en toda su magnitud.
Nadie
imaginaría, (hablando de amantes del arte) recorrer
el mundo y no tomarse unas horas
para visitar a La Mona Lisa, en el Museo
del Louvre en París, o a “La creación de Adán” (el dedo de Dios)
en la Capilla Sixtina. El que supo apreciar en libros a estas dos
obras maestras del Renacimiento, de Leonardo
da Vinci y Miguel Ángel, no
resistirían el hecho de estar en las ciudades donde se encuentran y no verlas
con sus propios ojos. Ellas tienen un valor simbólico que va mucho más allá del
arte y por más que los especialistas digan que existe el problema del exceso de
visitantes, ninguno dejará de ir a ver a la
Gioconda por ello, al menos por decisión propia.
Es
cierto que son solo contados los museos
que tienen este problema, pero el planteo es más que válido a la hora de pensar
que hablamos de las obras de arte más
representativas y conocidas de la humanidad.
A
la hora de elegir que lugares recorrer tendremos que tener en cuenta que,
quizá, con el tiempo, el acceso a tan preciados objetos del arte visual no
estén disponibles para disfrutarlos en vivo y en directo. Ideas hay muchas para
limitar el número de visitantes, el problema es que la solución tiene muchas
aristas por considerar. Cada museo de los que hoy hablamos que tienen este
problema, son una fuente de ganancias importantes ya que, no solo se abona la
entrada a las galerías respectivas sino que, limitar el número de visitantes
haría mermar las ganancias que representan tanto los locales de venta de suvenires
que se encuentran dentro de los mismos, como las confiterías y bares.
Los
museos más famosos del mundo se encuentran en una disyuntiva que, este año
deberán atender este problema, los visitantes no pararán de llegar de todas
partes del planeta deseosos de contemplar las obras más impactantes de los
artistas plásticos del pasado.





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